Tu apoyo

Somos cubanos, somos socialistas por naturaleza, y aunque en ocasiones critiquemos alguna cosa con la que no estamos de acuerdo, no dejamos de ser consecuentes con el concepto de Revolución dado por Fidel. A la hora de la verdad todos nos ayudamos, nos queremos y compartimos lo que tenemos, porque a pesar de todos los problemas, tenemos que sobrevivir y desarrollarnos. Es por eso que para nada es vergonzoso necesitar la ayuda de otros, aún cuando te encaminas en un proyecto solidario y los más cercanos te dicen “sí, está bueno, pero…” y no pueden violar los complejos procesos burocráticos, que a mi consideración limitan mucho la velocidad con que se mueve el mundo y el desarrollo. Un proyecto completamente personal no requeriría de permisos burocráticos, pero necesita recursos, Internet en estos casos; un recurso que cuesta mucho más que la suma del salario de todos nuestros fundadores, y resulta ilógico llegar a fin de mes y decidir entre pagar el servicio para compartir un poco de Internet con los cubanos que no tienen, colaborar para informatizar algunos de nuestros procesos, o dejar de comer.

El proyecto Google+Kcho.MOR brinda Internet gratis a 40 y un poco más de cubanos en Romerillo; y es una idea excelente, pero no alcanza ni llega a todos; es insuficiente. Por eso nuestros emprendedores desarrollan aplicaciones offlines para teléfonos, vinculadas a la publicidad y promoción del pequeño mercado cuentapropista que crece en Cuba. Todos sabemos que los procesos informatizados llegan a más personas, son más rápidos y por tanto generan mayores beneficios y desarrollo. A pesar de ser socialista no estoy en contra de que un cuentrapropista se haga millonario con su trabajo y esfuerzo, y que luego pueda mejorar las calles de su barrio o contribuir de alguna forma a nuestra sociedad. Creo que ser socialista no se trata de limitarnos para que no existan grandes diferencias sociales, o asumir aquello que dicen por ahí de forma irónica “como no todos podemos ser ricos, seamos todos pobres”; sino que cada cual debería recibir de acuerdo a lo que aporta y contribuir a su manera para mantener los derechos y las conquistas garantizadas a partir del triunfo de la Revolución.

Nuestro caso es diferente, comenzamos a realizar una web para compartir un poco de contenido de Internet gratuitamente para los cubanos que no tienen, pero sin haber alcanzado la condición de ser “un maceta”, “un millonario” o “un famoso”, de tener el respaldo de algún patrocinador o seguir los intrincados procesos para la aprobación burocrática de su oficialización como proyecto respaldado por una institución estatal. Nuestro combustible es la colaboración voluntaria de muchos, sin obligaciones o presiones de ningún tipo.

Alguien me dijo una vez, “eres un idealista medio loco, por eso nunca vas a ser nadie, porque no puedes comenzar algo sin recursos ni luchar contra todos”. Tenemos en contra a los de derechas que odian las iniciativas revolucionarias, sobre todo aquellas que no nacen desde la posición llamada oficialista, porque desacredita completamente su posición de que el cubano común no está de acuerdo con la Revolución. No tenemos el favor de los de izquierda, aunque quizás sea porque no lo hemos buscado insistentemente, porque a veces nos da por saltarnos los pasos que se han establecido como complejos engranajes para asegurarnos de que las cosas no nos exploten en la cara como una “Bomba Atómica Política” y esto luego nos cobra factura, adaptados a considerar cada iniciativa independiente como una posible “patraña” que mueve sus extremidades mediante hilos que vienen del Norte.

Mi condición de revolucionario comprometido forjada por este lindo proyecto llamado Revolución a veces entra en contradicción con aquellos que intentan que camine despacio, cuando se puede aprovechar todo viento a favor que impulse la vela de este barco que surfea las grandes olas de las autopistas de la Información, y uno encuentra el océano lleno de arrecifes. Soy consciente de que la burocracia a veces hace falta, y más en nuestras condiciones donde el mayor Imperio del mundo nos amenaza constantemente; y que las contradicciones también son parte de nuestro proceso, y que no significa para nada una muestra de desunión, porque a la hora de la verdad, cuando es necesario, nuestro pueblo siempre muestra una respuesta contundente cuando se requiere la unidad a favor de una causa; pero no nos cataloguen como el enemigo ni intenten frenarnos solo por la sospecha de que podemos perder el rumbo, tengan un poquito más de confianza en los jóvenes, no le pedimos un exceso de confianza, solo la misma que ustedes han pedido cuando se desarrolla algún proceso del que no somos partícipes; o mejor aún, conviértanse en colaboradores de este lindo proyecto para juntos crear la Web de Cubanos Desconectados.

Quiero que este sueño de tener una Cuba informatizada se cumpla mientras estoy vivo, y no siempre se avanza más rápido cuando vamos en línea recta; por eso a veces voy solo y contracorriente; buscando amigos que no le teman ni a los del norte ni a los más conservadores. Por eso me uní a otros que tampoco tienen nada que perder, para compartir nuestro Internet con los cubanos a los que llegue esta web, bajo la condición de socialista solidario, sin pedir permisos ni firmar tantos papeles. Por eso nosotros que no estamos constantemente conectados a Internet por medios propios, y que no podemos utilizar el que nos asignan por el trabajo en proyectos personales, necesitamos su ayuda, les pedimos a ustedes que cuando entren a una página web que les guste piensen en los cubanos que no tienen acceso, y la descarguen; y compacten todas esas páginas que descargaron en un .rar, y la envíen al correo deepwebcu@gmail.com para que nosotros podamos ir a la wifi y en una hora descargar el contenido enviado, y luego crear Deep Web .CU con sus colaboraciones, para que el que no tiene Internet en Cuba, al menos pueda ver las páginas que ustedes mandaron, para que vean el mundo a través de sus ojos; porque estoy decidido a gastar 50 pesos de mi salario cada semana en interés de los demás, porque se que no estoy solo y que cada vez se sumarán otros; porque un proyecto se convierte en gigante no por la grandeza o los recursos de su líder, sino por la suma de cada aporte que realizan sus colaboradores, y el reconocimiento de aquellos a los que va dedicado.

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